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miércoles, 18 de marzo de 2009

Someday

Quiero verte, decirte que te extraño. Que me perdones por haberme ido a vivir a otra ciudad y dejar de pasar tiempo contigo.

Porque a pesar de que siempre querías saber si tenía novio siempre te decía que no y era verdad.

Amo que cuando tenía 12 años y me enamoré de Enrique Iglesias, nunca lo olvidaste y aún cuando cumplí los 21 y mis gustos musicales cambiaron, seguías creyendo que estaba enamorada de el.

Amo que me contaras tus anécdotas. Como aquella de cuando vivías en las costas y cayó un rayo en el lugar en el que estabas, lo que provocó que se te cayera el pelo y cuando te creció de nuevo era blanco.

Extraño escuchar los acordes de tu guitarra y la música de los panchos.

Extraño pasar tiempo contigo en la carpintería.

Extraño tus chistes.

Como chiflabas. Siempre intentabas enseñarme a hacerlo y nunca aprendí.

Que cuando me alocaba y me ponía a bailar en tu casa, te invitaba y no querías porque te daba pena.

Que cuando algo te daba pena te sonrojaras. Eso es algo que heredé de ti.

Que cuando llegaba a la ciudad, siempre me cuestionabas sobre lo que hacía en el trabajo, pese a que ya lo sabías. Pero se que lo hacías porque en realidad te preocupaba que tuviera ese trabajo.

Amaba que te sentías orgulloso de mí. Y que a la gente que conocías le hablabas de mí, aunque ellos no me conocían.

Amaba que pese a todos tus años, amabas a mi abuela, a pesar de que ella es de un carácter muuuuy diferente al tuyo, digamos, mmm…especial.

Me encantaba escuchar tus carcajadas cuando escuchabas “la tremenda corte” y, lo acepto, yo también lo escuchaba por el simple hecho de querer hacerlo.

Recuerdo que siempre trataba de no reírme cuando le jalabas la cola al gato mientras veías televisión.

Te amo porque a pesar de que estabas muy enfermo, nunca dejaste de ser fuerte, ni alegre. Nunca demostraste dolor. Y que a pesar de tus 88 años, en ningún momento dejaste de ser esa persona hermosa que eras.






Lo extraño mucho. Extraño la inocencia que se llevó con el.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Hoy es un día de esos

[emo mood on]

...en los que nada te sale bien. Un día en el que la soledad no puede patearte más el trasero. En el que te pones a pensar que la vida es culera porque siempre estás dispuesta a estar ahí para todos, y cuando necesitas a alguien, aunque sea a una sola persona para decirle que no te sientes bien, simplemente no la encuentras. En el que odias tu monótona vida y estás dispuesta a regalársela al primero que pase frente a ti. En los que te gusta tu trabajo, pero odias su realidad y el saber y realmente ver, que a pesar de las injusticias de la vida, los que pueden hacer algo para cambiar eso, no lo hacen. Un día en el que te pones a pensar en lo que tienes pendiente, y que por desidia no haces. Un día en el que piensas en razones que te detengan en el lugar en el que te encuentras y te convences a ti misma de que no hay vuelta de hoja, porque ya es demasiado tarde. En el que simplemente quisieras otras cosas, y que además te entristece saber que solo tu puedes cambiarlo y aún así no das ese paso para lograr ese cambio. En el que evalúas y reevalúas tu manera de actuar los últimos días y te preguntas si has hecho bien, si es suficiente, y te repruebas muchas actitudes, odias tu desidia, pero no la dejas alejarse de ti. En el que sabes que te falta tanto por hacer y sientes que no tienes mucho tiempo para hacerlo. En el que piensas que siendo tan joven, puedes ser tan aburrida. En el que extrañas, extrañas y extrañas a muchas personas que quieres y que están lejos, y otras a las que no volverás a ver y por lo mismo, no puedes detener esas lágrimas cayendo sobre tus mejillas….

Hoy es un día de esos… 



[emo mood off]