Heme de nuevo aquí en este amado y bloggero vicio. Me fui porque la inspiración se me fue de las manos y la flojera inundó mis pensamientos. No digo que ha regresado enteramente, sin embargo, regresé en busca de este espacio en el que puedo hacer y deshacer a mi gusto. Hablar de pensamientos y a veces, ridículas ideas. Casi tres meses de sorpresas a mi misma, lágrimas, risas, situaciones de frustración personal, secretos callados, secretos a voces, de ideas concebidas e inconcebidas, de viajes fantásticos e inolvidables, de conocer a personas geniales y ahora necesarias en mi vida, de regresos inesperados de personas a quienes había depurado de mi vida. Claro, la confianza no es la misma, pero porque no mantener armonía en esas relaciones de amistad, siempre que sea posible.
He perdido amigos, he ganado amigos, he perdido tiempo y ganado experiencias, he ganado ilusiones y recibido decepciones, maduré y me volví inmadura, todo indistintamente uno del otro y en diferente medida. Mi fallida memoria, almacena lo transcurrido en los últimos meses, lo recuerda a tal grado de que parece que fue ayer que estaba en el Roma embriagándome con mis manitos, lo felíz que anduve en la navidad y lo deprimida que me puse para el año nuevo.
Todo eso, bueno y malo, necesario para especiar lo monótona que una vida puede llegar a ser en ocasiones. Hoy, después de un fin de semana con alcohol incluido, estoy de regreso.
"El que no pueda bendecir, que aprenda a maldecir." (Nietzsche)





