Estábamos en el muelle, ese muelle en el que no estábamos juntas desde hace mucho tiempo. Al que solíamos ir después de la iglesia cuando yo era apenas una niña. Tu avanzada edad te impedía moverte ya, además de las enfermedades que acarreabas contigo últimamente. Me dijiste que te ibas a ver a tus parientes a quienes no veías desde hacía muchísimos años. Hiciste hincapié en querer ver a tu madre, pero no le di mayor importancia a esta última afirmación, pese a que yo sabía que tu madre había muerto muchos años atrás. Te fuiste con varias personas, pero solamente recuerdo haber reconocido a Emma y a Blanca, quienes me dijeron que te cuidarían. Pasaron los días y yo ansiaba volver a verte al regresar de tu viaje. Quería que me contaras lo que sentiste al ver a esas personas después de todos esos años. Pero solamente regresaron esas que iban contigo y una de ellas me dijo que no regresaste, que estabas muerta y yo lloré, lloré inconsolable, pensando en que no te volvería a ver, en todas las cosas que me faltó decirte, y aunque mi cariño te lo demostraba cada vez que estaba contigo, en esos momentos sentí que no había sido suficiente. Ya te extrañaba…
En ese momento desperté, me di cuenta de que todo había sido un sueño… ¿o pesadilla? Pero aún así no podía dejar de llorar. La idea de saber que un día no estarás más, me entristece enormemente. Me tranquilicé y lo primero que hice fue llamarte por teléfono. La distancia no me permite ir a verte, pero hablamos y me dijiste que estabas bien. El día pintó mucho mejor a partir de eso.
Abue, te amo.
En ese momento desperté, me di cuenta de que todo había sido un sueño… ¿o pesadilla? Pero aún así no podía dejar de llorar. La idea de saber que un día no estarás más, me entristece enormemente. Me tranquilicé y lo primero que hice fue llamarte por teléfono. La distancia no me permite ir a verte, pero hablamos y me dijiste que estabas bien. El día pintó mucho mejor a partir de eso.
Abue, te amo.





